Sin duda se trata de la variante más peligrosa de la cocaína. El compuesto es clorhidrato de cocaína "cocinado" con productos de droguería. Es muy potente y sus efectos son mucho más destructivos. Además es de acción rápida: El crack sule consumirse fumado y hace efecto en menos de 10 segundos. Su capacidad de adicción es tan alta que entre los habituales se dice que "con la primera calada ya puedes quedar enganchado".
El crack está dramaticamente ligado a la violencia. En Estados Unidos el boom de esta sustancia se produjo a mediados de la década de los ‘80, y desató una auténtica espiral de violencia entre los más jóvenes. Los homicidios cometidos por menores de 18 años se han duplicado desde 1985 en las zonas abarcadas por el tráfico y consumo de crack. A finales del ´95 comenzó a disminuir la violencia y los asesinatos en muchas zonas antes muy peligrosas, y de nuevo existe una relación con el crack: la heroina, más barata y más pura, está ganándole terreno y dando lugar a drogadictos menos violentos. Aun así, y según las estadísticas de la policía de Nueva York, en zonas como Manhattan más del 75% de los detenidos da positivo en las pruebas de cocaína y sus variantes (crack).
En España, según los datos de Proyecto Hombre, el 10% de los adolescentes de 14 a 19 años que acude a sus centros en busca de ayuda es consumidor de crack.
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