Se trata de un narcótico analgésico muy potente, de 20 a 40 veces más fuerte que la heroína, y entre 100 y 1.000 veces más que la morfina.
Algunos derivados del fentanilo se utilizan hoy en día como tranquilizantes o anestésicos en intervenciones quirúrgicas y son, por tanto, legales. Esto es devido a que los derivados empleados como el alfentanil y el sufentanil apenas resultan agresivos para el corazón.
Las drogas derivadas del fentanilo pueden consumirse tanto inhaladas, como fumadas o inyectadas. Su acción es bastante rápida y sus efectos comienzan a notarse a los pocos minutos de haberse administrado. No duran mucho, y dificilmente se mantienen media hora después del consumo.
De los más de doce derivados del fentanilo, el más consumido como droga es sin duda la llamada "China blanca", uno de los compuestos más puros. Otro derivado es el conocido como "Mexican brown", de color marrón.
Los consumidores de derivados del fentanilo buscan normalmente los mismos efectos que en la heroína, de hecho pueden llegar a utilizarlos como sustitutivos. Fundamentalmente se trata de una breve sensación de euforia seguida del efecto analgésico y cierta somnolencia.
El fentanilo y sus derivados consumidos normalmente como drogas causan tolerancia y rápida dependencia física y psíquica.
Los principales efectos negativos son:
Las dosis altas pueden provocar fundamentalmente:
Al mismo tiempo son responsables de cuadros depresivos, al provocar una depleción de dopaminas y endorfinas.
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