Es el anestésico disociado por excelencia. Realmente se trata de un derivado de la fenciclidina empleado como anestésico de acción corta. Está dejando de utilizarse como tal debido a sus efectos secundarios (reacciones psicomiméticas).
Se consume esnifada en forma de polvo blanco, o inyectada por vía intravenosa. Se distribuye en papelinas o en ampollas de 10 mg. Es más económica que la cocaina pero difícil de encontrar aun en España, donde circula sólo a manos de los camellos que se abastecen en Londres (procedente de Estados Unidos).
Para reforzar sus efectos es frecuente el ingerirla mezclada con otras drogas como el éxtasis o con cocaína. La mezcla de cocaína con ketamina se denomina "Calvin Klein", y la resaca o síndrome de abstinencia que provoca es brutal.
Tras ser utilizada como anestésico, tanto para personas como para animales, se puso de moda a finales de la década de los ‘60 junto a tantas otras sustancias, como hermana del LSD.
Los efectos buscados del Super-K son practicamente los mismos que en la fenciclidina (PCP):
El consumo de ketamina produce entre otros los siguientes efectos "no buscados":
Dosis elevadas de Super-K provocan consecuencias similares a las del PCP, y fundamentalmente:
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