Se trata de otro opioide sintético que se emplea frecuentemente como sustitutivo de la morfina, pero que tiene una potencia diez veces menor que ésta. Se emplea menos que los derivados del fentanilo debido a su cardiotoxicidad. Es consumida fundamentalmente por heroinómanos aunque su acción es menor. Suele inyectarse o también inhalarse.
La meperidina ya se empleaba a finales de la década de los ‘60 y principios de los ‘70. Uno de sus derivados, conocido como MPTP, tuvo un dramático protagonismo a principios de los años ‘80 al extenderse su consumo entre los heroinómanos. Provocó cientos de casos de Parkinson, graves e irreversibles.
Sus consumidores buscan en ella basicamente los mismos efectos que en la heroína.
Al igual que el resto de los opioides sintéticos genera tolerancia, dependencia física y dependencia psíquica. Según se va desarrollando la adicción sus efectos duran cada vez menos y se hacen menos intensos, obligando a subir la dosis.
Sus efectos negativos más comunes son:
A dosis altas se produce:
ASOCIACIÓN PROTEGELES - Jose Echegaray, 8 Edificio 3 - Las Rozas 28230 Madrid, ESPAÑA - Tlf: (0034) 91 740 00 19 - contacto@protegeles.com